10 agosto, 2009
Normalidad democrática.
Y me pongo a sacar cuentas, y vienen a mi memoria datos que me estremecen y me hacen cuestionar la ligereza con la que se usa la expresión "normalidad democrática".
Desde que nació mi hija mayor (la semana que viene hará diez años), han estallado cinco bombas de los "independentistas" (NY Times dixit) en lugares cercanos a mi vivienda o trabajo o por los que transito habitualmente.
Dos de ellas, hicieron temblar el edificio en el que estaba (uno de ellos mi propia casa) estando yo dentro, y una tercera la he visto explotar con mis propios ojos.
Mis hijas, bien en casa, bien en el colegio, han escuchado la explosión de estas tres últimas.
Tengo compañeros de trabajo con secuelas físicas visibles (y supongo que otras invisibles) de este tipo de acciones.
Cuando algunos colegas extranjeros que tienen que viajar a España me preguntan por el riesgo de venir siempre les digo que éste es un país normal, y que no hay más riesgo que en cualquier otro país de nuestro entorno, pero a la vista de los datos (mis datos) parece que esto es más un deseo que una realidad.
Y no, no vivo ni trabajo en Kabul ni en Bagdag, ni en Jerusalen ni en Beirut ni en ... Vivo en Madrid.
No, no es esta la "normalidad" que yo quiero. Quiero que esto se acabe ya.
05 julio, 2009
¿Soy un pesado de bar?
Después del último post de Fernando en Abladías (ahora que también tiene Posterous hay que puntualizar), de su respuesta a mi comentario, y de nuestros últimos tuits me he quedado dándole vueltas a este tema. Es lo que tiene Fernando, que no le deja a uno frío.
¿Conversación, ruido, griterío, exceso de información demasiado personal..., de todo un poco?
Es cierto. Esta situación de hiperconectividad que vivimos me da a veces la sensación de estar hablando por un walkie-talkie, donde el ruido de la radio y otras conversaciones que se cruzan hacen a veces casi imposible seguir el hilo.
Y es que hemos pasado de las tertulias de bar o sobremesa a esta corrala virtual sin tener tiempo a adaptarnos. Nos surgen herramientas concurrentes con una velocidad que no nos da tiempo a digerirlas, y cuando ya nos hemos hecho a una surge la siguiente generación ofreciendo lo mismo, o casi, o un poco más..., casi sin solución de continuidad.
La conversación está dispersa, además de oculta entre el ruido, y esta dispersión hace que cada día sea más difícil de seguir, incluso de reconocer que existe. En el caso del que hablamos, sólo a modo de ejemplo, ha habido una entrada en un blog, con dos comentarios en ese medio, seguido de tres tuits, uno de ellos escrito desde Friendfeed. ¿Cuánto ruido ha interferido en esta conversación real? Porque la cantidad de contenido irrelevante disparado al ciberespacio principalmente al amparo del "¿Qué estás haciendo?" (mea culpa, lo reconozco) es lo que está generando ese ruido que nos aturde y nos desorienta.
Es como ese pesado de bar que se empeña en meterse en tu conversación y que acaba consiguiendo que se cambie de tema o se termine la tertulia.
Yo "sólo" sigo a 59 personas en Twitter y hoy quitaré alguna. ¿Cómo pueden encontrar una perla interesante en ese torrente aquéllos que siguen a cientos? A lo mejor es que los "early adopters" nos hemos dejado llevar por la ola, y ahora tenemos que sacar la cabeza del agua para respirar y volver a lo que nos trajo a estos foros.
Cambios en la plantilla.
Acabo de dar marcha atrás con esa decisión.
Esto tiene como consecuencia inevitable la pérdida del acceso desde Anotado a los comentarios que he ido recibiendo. Lo siento por los que se tomaron la molestia de hacerlos. Creo que este cambio era necesario, ya que Haloscan ya no aportaba nada.
Yo en cualquier caso los sigo teniendo accesibles.
28 junio, 2009
Los extremos se tocan.
Hace unas semanas Julio Alonso daba su punto de vista sobre la situación, como también periódicamente la dan Enrique Dans y muchos más.
Yo también he dado en alguna ocasión mi punto de vista , muy a medio camino de los dos extremos, y habrá quien me tache de tibio y de no querer mojarme, pero es que creo que ninguna de las dos partes está haciendo sino radicalizarse en sus posturas.
- La tecnología ha creado en los últimos años herramientas que abren formas de distribución que antes no podían ni pensarse. No podían pensarse ni por los que tenían su negocio sobre la antigua forma de distribución ni por los legisladores que lo regularon. Esto es un hecho, y puede afrontarse de dos formas: tratando de parar la marea o redefiniendo el modelo de negocio. Y me temo que cuando viene la marea no hay mucho que hacer, así que...
- El principio básico de las licencias Creative Commons, apoyadas masivamente por parte de muchos de los defensores de compartir libremente en Internet, es respetar la decisión que el autor toma sobre cómo quiere que se comparte su obra. Yo decido qué licencia elijo para mis posts, mis fotos de Flickr, mis... y cruzo los dedos para que se respete mi opción. Esto es un hecho, y también puede afrontarse de dos formas: respetando la voluntad del autor (incluso la de músicos y cineastas) o aplicando la ley del embudo: sobre mis obra decido yo y sobre la tuya... también. Como en el punto anterior creo que la opción también es clara.
- Las leyes (en las que, insisto, no debemos buscar la solución al tema) no se aplican leyendo sólo la parte del párrafo que más nos interesa. Hay que verlas en su conjunto y no olvidar nunca la ratio legis, lo que suele aclarar muchas dudas respecto a lo que el legislador pretendía en su momento, independientemente del tiempo que haya pasado.
- Es legítimo que quien hace una inversión (de su tiempo, de su talento, de medios económicos o materiales, ...) quiera obtener una rentabilidad a la misma.
- Es legítimo, asimismo, que quien consume un bien quiera elegir el medio que le resulte más cómodo o conveniente para quiere acceder a él.
Mientras unos quieran mantener un modelo de negocio que no se adapta a los tiempos, y otros seguir obteniendo libremente lo que les interesa sin pagar por ello no llegaremos a ningún sitio, y ganará el que tenga más capacidad de influir sobre los legisladores.
Mal negocio si la única forma de encontrar una solución es la vía legislativa.
Actualización 29/9/2009
Con el cambio de plantilla se perdieron los comentarios de Haloscan.
Pongo aquí el enlace que lleva a ellos para no perder el muy interesante debate que se generó.
Comentarios a "Los extremos se tocan".
De todas formas agradecería que si alguien tiene la tentación de escribir un nuevo comentario, lo haga en el formulario del blog y no en el de los comentarios.
25 junio, 2009
La historia clínica.
Interesante el tema, muy interesante.
Es algo que de una forma o de otra me ha estado rodeando en los últimos años. Y, como apunta Tim O'Reilly, hay diferentes formar de verlo dependiendo de cuál sea el punto de vista del interesado.
La opinión del paciente queda reflejada en este manifiesto de forma clara y meridiana: se trata de mi salud, y tengo derecho a acceder a todo lo que me puede ayudar a estar informado o a obtener el tratamiento adecuado. Aunque creo que afirmar "These principles express basic human rights" resulta un poco excesivo, al menos revisando la Declaración Universal de Derechos Humanos y la situación en la que se encuentran muchos países de nuestro entorno no tan lejano.
Pero desde el otro punto de vista, el de los profesionales e instituciones de la salud, hay muchos matices y, si bien estoy convencido de que son los menos los que negarían estos principios reclamados en el manifiesto desde un punto de vista genérico, cuando se entra en el detalle se puede ver que es algo más complejo de lo que aprece a priori.
Porque el médico, por un lago puede reclamar propiedad intelectual sobre la parte del historial que ha creado, y puede también reclamar que algunas notas que ha incuído en la historia clínica son notas personales no relevantes cuando el paciente reclama el acceso a su historial. Quién decide qué notas son relevantes o qué notas no es un tema terriblemente complejo.
Por otro lado, no olvidemos que la institución en la que trabaja el médico (hospital, clínica, centro de salud, ...) también puede reclamar derechos sobre la historia: custodia, propiedad, etc. que están regulados de forma más o menos dispersa.
¿Cómo lo ves? Más allá de los derechos de los pacientes a su historial médico ¿cómo podemos gestionar los derechos y obligaciones de otros que también está involucrados?
Este e suno de esos temas en los que la polémica está servida.
